El selfie más importante de la historia

Este es el selfie más importante de la historia. No importa lo que cualquier influencer o persona famosa pueda hacer hoy con su celular. Hace treinta años, al pasar la órbita de Neptuno, el Voyager 1 tomó una foto de la Tierra. Un píxel a 3,700 millones de kilómetros de distancia.

¿Por qué es el selfie más importante de la historia? Porque esa foto nos ubica en el vasto cosmos. Una mota de polvo, de color azul pálido, flotando en medio de la nada. Carl Sagan, astrónomo e incansable divulgador científico, escribió lo siguiente.

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En el, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… es desafiada por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de los conceptos humanos que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos mejor los unos a los otros, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.

Carl Sagan – Un punto azul pálido (1994)

Sagan hizo una narración totalmente emotiva. Y sí, a esa distancia, con esa perspectiva, nuestras diferencias son tan pequeñas. Y ese es nuestro único hogar. Hay que recordarlo también en estos tiempos de calentamiento global. La solución no va a estar afuera. Está en todos nosotros y nosotras.

Compartamos el video con nuestros hijos e hijas, con nuestros estudiantes, preguntemos qué piensan, qué reflexiones les trae. Qué cosa nos moviliza saber que somos solo un pálido punto azul en el vasto universo.

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